Mario Botta: un arquitecto contra la uniformidad. 
>>Todos sabemos que la felicidad no viene de los aires acondicionados>>. Aunque a primera vista no lo parezca en estas palabras de Botta hay un manifiesto contra las seducciones de la tecnología y contra ese provincianismo que se rinde a los encantos de una arquitectura que necesita para funcionar una maraña de cables y controles electrónicos, contra esa arquitectura que toma prestada de la ciencia militar los materiales y el espíritu de sofisticación, contra esa arquitectura que ignora el entorno y se cierra en banda a cualquier diálogo con la luz natural, con el paso de las estaciones, con la escala humana; contra esa arquitectura que se niega a rendir cuentas a las leyes de la gravedad... Botta reniega de la sociedad de consumo y. por lo tanto, de la moda.
La arquitectura de Botta es, ante todo, inconfundible. Es un ejemplo del clasisismo primitivo. Botta habla de su arquitectura como una línea de defensa contra la uniformidad.